Muchos de los propietarios de vivienda que deciden poner a la venta su propiedad mediante Propertista nos transmiten la misma duda ¿merece la pena reformar vivienda para vender? La respuesta es sí. Los pisos o casas que se reforman para vender se suelen revalorizar alrededor de un 20% con los costes de la reforma incluidos y se venden o alquilan con mayor rapidez , según API.

La vivienda entra por los ojos

Uno de los aspectos clave para decidir la compra, aparte de la ubicación, es el estado en el que se encuentra la casa. Cuando se adquiere una casa para vivir y no como inversión, la venta es una cuestión emocional. Si a alguien no le causa buena impresión a primera vista, es muy difícil que la vaya a comprar, por lo tanto, la imagen se vuelve algo indispensable si lo que queremos es vender el “hogar dulce hogar” a alguien.

Antes de ponerse manos a la obra

El primer paso que aconsejamos dar antes de empezar a reformar para vender es hacer una lista con las carencias, los puntos débiles y los puntos fuertes de la vivienda para saber qué hay que reformar, mejorar y potenciar. El siguiente paso, es averiguar cuáles son las características de las viviendas más demandadas de la zona. Todo ello, ayudará a revalorizar la vivienda y hacer que resulte más atractiva a los ojos del comprador.

Ayudas públicas para la rehabilitación de la vivienda

Pero uno se pregunta ¿Y me resultará muy caro reformar vivienda para vender? Pues gracias al nuevo Plan de Vivienda 2018-2021 que ha impulsado el gobierno, las personas que están pensando en reformar vivienda para vender podrán pedir una de las subvenciones destinadas a la renovación urbana, ahorro energético y accesibilidad. Para solicitarla, el edificio debe haber sido construido antes del 1996, pero también está disponible para viviendas unifamiliares y para segundas residencias.

Aunque el plan tiene unos límites que el Gobierno ha fijado en 8.000€ para los pisos y 12.000€, lo cierto es que son muchas las ventajas que se desprenden de reformar vivienda para vender: la ganancia en seguridad y durabilidad, la contribución al cuidado del medioambiente, el ahorro económico en la factura y, definitivamente, el aumento del valor de la vivienda.
Así pues, y nunca mejor dicho: ¡Ponte manos a la obra!